Sobre Álvaro Uribe Vélez

Por: Héctor Abad Faciolince 

SI EL EXPRESIDENTE URIBE pensara y escribiera bien podría dedicarse, como Lleras Camargo, Lleras Restrepo o López Michelsen, a opinar en los periódicos, o a escribir sus memorias. Pero Uribe no es un hombre de pensamiento, sino un hombre de acción. 

Si el ex presidente Uribe amara la música, la poesía o la literatura, podría encontrar un puesto en alguna fundación de apoyo a la cultura, como Belisario, pero acabó con la Sinfónica de Colombia y la Banda Nacional, o si amara las artes plásticas, podría coleccionar buena pintura, como César Gaviria. Pero al ex presidente Uribe no lo conmueve la novela, no le interesa el arte, y la poesía que le gusta es la de Robledo Ortiz. 

Si le gustara el trago, podría consolarse, como Valencia, con unos aguardientes, pero el ex presidente es abstemio. 

Si fuera el ex presidente, al menos, un mujeriego, podría anular su matrimonio, como hizo Turbay, e irse de Embajador al Vaticano con una nueva esposa bien joven, que le hiciera masajes en los pies.. Pero al ex presidente no le interesa la lujuria. 

Si le interesara la filología podría escribir un diccionario, como aquel otro Uribe, Uribe Uribe, o traducir la Eneida, como Caro. Si le gustara la comida, si tuviera sentido del humor, podría al menos dedicarse a comer, y a contar chistes, como Samper. Pero se sabe que Uribe ni siquiera entiende los chistes. 

Si tuviera buenos amigos, podría viajar contento por cientos de países, en compañía de otros jubilados jóvenes, como Pastrana. Pero él no tiene amigos, sino aliados, que más que amarlo le temen. 

Entonces, como el ex presidente Uribe sólo tiene el vicio incurable del poder, la adicción al mando, la costumbre irrefrenable de llevar siempre las riendas, las espuelas y la fusta, entonces ahí lo tendremos, vociferando en Twitter, enviando comunicados de muy dudosa lógica jurídica o política, rojo de indignación, verde de rabia, enfermo de ira, regañando a los columnistas, insultando a los jueces, manoteando contra los traidores, aconsejando exilios a sus ex funcionarios (no para protegerlos sino para que al fin, en la desesperación de los interrogatorios, no acabe por zafárseles la verdad). 

Porque la verdad monda y lironda es que el DAS dependía y depende de la Presidencia de la República. Y los del DAS pusieron micrófonos en la sala de la Corte Suprema, para oír ilegalmente sus deliberaciones. 

Si el FBI o la CIA hubieran hecho esto en Estados Unidos, las consecuencias para el gobierno que hubiera instigado semejante insulto se oirían durante siglos. No es posible chuzar a la Corte Suprema y luego pretender que la Corte Suprema se cruce de brazos. Porque ordenarles a los servicios de inteligencia chuzar a los altos magistrados y a los principales periodistas y opositores políticos del país es un delito más grave, muchísimo más grave que el escándalo de Watergate. 

¿Por qué se va al exilio la señora Hurtado? Para no tener que decir de dónde venía la orden de oír a los jueces, a los políticos y a los periodistas, ya que confesar esa verdad era lo mismo que poner una lápida en su pecho. Mejor callada en Panamá que acorralada aquí entre la pared de la verdad y la espada del miedo. 

Uribe y sus aliados son poderosos, pero hoy son los huérfanos y las viudas del poder. Nosotros, los periodistas, podemos convertirnos en los altavoces, en los amplificadores de sus rabietas y diatribas, o simplemente dejarlo que grite y vocifere a solas en su Blackberry. 

Tenemos la tentación de seguir en ese ambiente crispado, lleno de rabia y adrenalina al que nos acostumbró su gobierno... Pero lo más sensato sería hundir el botón de &#8220mute&#8221 cuando estos cruzados del odio vociferan, e insultan. Ya pasamos esa página, ese trago amargo. 

No le demos más prensa ni le prestemos más atención a tanta rabia. Bajémosle la fiebre a todo esto hundiendo ese pedal que en el piano se llama sordina. Que grite solo.. Y preguntémonos en silencio, simplemente, de cuando en cuando, por qué no se callará. Porque eso sería lo mejor para todos: que se callara. 

P.D.Si usted es incondicional de Alvaro Uribe no lo reenvíe porque a usted no le conviene que se sepa la verdad ...pero si este documento es REVELADOR colabore a difundir una verdad. 



Congreso nacional de periodistas. 

Tolú, Sucre. Mayo de 2013/ Tomado de Caja de Herramientas 

Periodistas amenazados, comprometidos con la verdad y el interés de la comunidad que dan todo de sí por el bienestar general son los que cuentan la cotidianidad en medio del conflicto colombiano, a costa de su vida. 

Periodistas de todas las regiones del país reflexionaron en Tolú, Sucre, sobre su compromiso moral con la consecución de la paz para Colombia, en el marco del Congreso del Colegio Nacional de Periodistas-CNP; una comisión de sucreños, encabezada por María José Campo Bujato, fueron los anfitriones de más de un centenar de agremiados asistentes a tan importante evento gremial, llevado a cabo en días recientes. 

Participaron como panelistas, entre otros, el reconocido y controvertido periodista Hollman Morris, Director del Canal Capital de Bogotá, y el senador Jhon Sudarsky, congresista comprometido con la consecución de la paz en el país, miembro de la bancada del Partido Verde. 

El congreso giró sobre dos ejes fundamentales: La paz de Colombia y la unidad gremial. Fueron intensas jornadas académicas en las que los participantes se volcaron activamente a expresar sus inquietudes, perspectivas y críticas sobre el papel de periodismo en la divulgación de los avances de las discusiones adelantadas por el gobierno nacional con las FARC en La Habana y sobre la posibilidad del posconflicto, la justicia transicional y el Programa Alternativa a la Violencia, que adelanta el Servicio Paz y Justicia en América Latina. 

Punto importante de debate fue el resultado del foro con representantes de las principales casas periodísticas colombianas que llevó a cabo la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano sobre el abordaje en los medios de comunicación del conflicto armado colombiano y de las negociaciones gobierno-FARC, en donde concluyeron: “Que el éxito o fracaso que pueda tener la negociación en La Habana depende en gran medida a la forma como se aborde periodísticamente la información que de allí surge”. 

El periodista polaco, Ryszard Kapuscinski, con su sentencia: "Para ejercer el periodismo, ante todo, hay que ser buenos seres humanos. Las malas personas no pueden ser buenos periodistas. Si se es una buena persona se puede intentar comprender a los demás, sus intenciones, su fe, sus interese, sus dificultades, sus tragedias”, sirvió de fundamento para abrir la discusión sobre el manejo que, desde el periodismo, debemos darle a temas diversos de las diferentes regiones del país que guardan relación con la eventual pacificación de Colombia, consultando a las fuentes directas, sin intermediarios y desde el lugar de los hechos, no solamente desde las salas de redacción. 

“Darle voz a los que no tienen voz”, aspecto resaltado por las declaraciones concedidas por Alberto Salcedo Ramos, recientemente ganador del premio de periodismo Ortega Gasset, también fue objeto de debate en el Congreso de Periodistas por la paz de Colombia; se insistió en la necesidad de dar a conocer las opiniones del ciudadano aparentemente común y corriente, puesto que desde su óptica tiene una mirada sobre la manera de superar las divergencias y por ende el conflicto armado que tanto ha afectado sus vidas. 

Finalmente, se destacó que los medios de comunicación, al igual que los indígenas, las mujeres, los campesinos y demás sectores sociales que componen el entramado social colombiano, son muy importantes en la consecución de la paz para Colombia, tal como quedó sentado en el foro Participación Política, realizado recientemente en Bogotá, en el que intervinieron más de mil doscientos participantes, entre nacionales e invitados extranjeros, con la coordinación del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo-PNUD. 

La nueva Junta Directiva del Colegio Nacional de Periodistas-CNP Colombia, elegida en el Congreso quedó integrada de la siguiente manera: 

Presidente, Gabriel Salcedo Román de San Andrés; Vicepresidente, Ricardo Díaz De La Rosa, de Atlántico; Secretario, Emil De Hoyos Mejía, de La Guajira; Tesorero, María José Campos Bujato, de Sucre; Fiscal, Jesús Peña López, de Meta. 

Las secretarías, quedaron así: Prensa y Relaciones Públicas: Enrique Ochoa González, Santander; Asuntos educativos, salud y vivienda: Agustín Suárez Ramos, de Norte de Santander; Asuntos gremiales: Jorge Corena Zapata, de Lorica, Bajo Sinú; Asuntos culturales: Francisco Sánchez Matamoros, de Duitama; Asuntos Internacionales: Luz Ruiz Botero, de Quindío. En la Comisión de Ética, quedaron: Presidente: Francisco Javier Barrios Yepes, de Sucre; Vicepresidente: Moisés Genovel Varticovsky Beltrán, de Atlántico; Secretario: Mario Gómez Díaz, de Santander. 

Como vocales, quedaron: Hermes Francisco Daza Díaz, de La Guajira; Hugo Ernesto Ladino Hernández, del Meta; Gustavo Betancourt, de Caldas; y Daniel Alfredo Cano Álvarez, de Córdoba. 

Buen viento y buena mar se le augura a tan selecto grupo de periodistas con el fin de repercutir en nuestra amada Colombia en la consecución de la tan anhelada paz, con visión del posconflicto pasando por la justicia transicional.

Comments

2 Responses to “Sobre Álvaro Uribe Vélez ”

  1. Pobre bobo el periodista, que de periodista deja dudas, cuyo rencor o rabia vocifera, cuyo pensamiento inerte a la memoria, otros dirán comunista, izquierdista, de pocas ideas, llevado por un Corazón de odio, y no poder reconocer lo bueno y la grandeza, lo inmenso siempre llevara detractores irremediablemente, pero Uribe siempre grande, siempre triunfador.

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  2. Jajaja checho colorado: colorado como el mismo Uribe, enrabietado y cínico turista por este blog.

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