Un asesino de la Democracia dispara sobre la mesa de la paz


Periodismo y Pensamiento
Un asesino de la Democracia dispara sobre la mesa de la paz
Por: Marcos Jara*/ Tomado de Reporteros Asociados del Mundo/ Bogotá. No hay que sorprenderse que el Procurador, Alejandro Ordóñez Maldonado, haya disparado contra Gustavo Petro, el excombatiente guerrillero que le apostó a un proceso democrático legítimo, logro el respaldo ciudadano, -más de setecientos mil votos- , y fue elegido Alcalde de Bogotá por voluntad popular.
Políticamente, Petro está muerto hoy en virtud de una facultad constitucional sobre la cual se atrinchera el jefe del   Ministerio Público para eliminar a sus adversarios ideológicos y de paso advertir que no es posible para los insurgentes desmovilizarse, someterse a procesos de elección popular para ejercer la democracia y buscar el cumplimiento de sus sueños por esta vía. 
No hay que sorprenderse, pues, desde el comienzo de su ejercicio público, este discípulo de la caverna lefevrista notifico que "ni los editorialistas, ni las gavillas mediáticas,( los periodistas independientes) le van a dictar como actuar" , refiriéndose a quienes profesen ideologías o convicciones religiosas distintas a las suyas, pues la Constitución Nacional le otorga una facultad que usa a su manera para eliminar políticamente a quién quiera.
Es prudente percibir, que la  estrategia de ultra derecha de Ordóñez Maldonado no es personal, no viene sola, pues es evidente que busca abrirle espacios de poder a uno de los más fieles esbirros del puro centro democrático partido bajo el cual se ocultan los enemigos del proceso de paz que lidera el presidente Juan Manuel Santos.
Son muchos los frentes de exterminio que el procurador tiene definidos,-los homosexuales, los políticos de izquierda, los elegidos por voto popular, los independientes, los periodistas que no le baten incienso y muchos más están en su mira-; por eso resulta alentador que el Ministro de Justicia, Alfonso Gómez Méndez, haya planteado la necesidad de abrir un debate acerca de la conveniencia de regular el uso de los poderes  que la CN le otorga al procurador.
En todo esto resulta oportuna la intervención de Todd Howland , Alto Comisionado de la ONU  para los DH, pues dijo que no solo el Alcalde tiene derechos que deben ser respetados, también los tienen los ciudadanos que votaron por el sobre lo cual hay jurisprudencia vigente promulgada por el Comité de los derechos políticos y civiles de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
En definitiva, Ordóñez Maldonado, con su catolicismo cavernario e inquisidor, con su sectarismo a ultranza, está logrando un puesto en lo que el profesor Arismendi, llamo el basurero de la historia, donde también se encuentran Pinochet, Stroessmer, Videla,y tantos otros. Democracia  y Paz,están amenazados por este siniestro personaje. Dios quiera que su tiranía no prevalezca.
( * )Marcos Jara, periodista, consultor en estrategia empresarial.

Alas al moscardón


Por Sergio Ramírez, Miembro del Consejo Rector del Premio Gabriel García Márquez de Periodismo
Palabras en el acto de entrega de los premios  Gabriel García Márquez de Periodismo de la FNPI.
Medellín, Colombia, 20 de noviembre, 2013.
No quiero empezar estas palabras con algo que parezca una lisonja,  pero al abrirse esta memorable jornada de los premios Gabriel García Márquez, la ciudad de Medellín se convierte en la capital del periodismo iberoamericano. Esta es una ciudad de la cultura, abierta a la modernidad y al cambio, y con vocación iberoamericana.
Hemos construido una sólida alianza entre Medellín y la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano de cara al futuro, y con voluntad de que sea duradera, porque su mejor pretensión es la de  contribuir a la formación de los periodistas jóvenes, de modo que puedan  entrar en el mañana con las mejores herramientas posibles.
De manera que nuestro agradecimiento más sentido a su alcalde, el doctor Aníbal Gaviria, por su apoyo entusiasta e irrestricto para hacer posible estas jornadas; a la sociedad civil y a las empresas aliadas Bancolombia y Sura; y sin olvidar a nuestro aliado institucional permanente, la Organización Ardila Lülle.
Vamos a vivir en estos días una verdadera fiesta alrededor de las ideas, de la libertad de información, del avance de la comunicación hacia la modernidad, y una fiesta también de la imaginación. Porque el periodismo que nuestra Fundación busca es el periodismo contemporáneo y desafiante que fundó Gabriel García Márquez, el que equipara y enlaza rigor con imaginación.
Es por eso que Medellín será en estos días la capital del periodismo iberoamericano.
Un eje de atracción de miles de periodistas de las lenguas española y portuguesa que seguirán por internet las diversas mesas, exposiciones y talleres que tendrán lugar después de la entrega de los premios en este acto, para los que concursaron medios y periodistas de todos nuestros países, incluidos los del ámbito latino en Estados Unidos, y agencias de prensa internacionales.
Los 12 miembros del Consejo Rector del Premio, y los 37 jurados, 12 por cada una de las tres rondas organizadas para la calificación, provenimos de 14 países diferentes, además de Colombia. Y los ganadores y finalistas son originarios de Costa Rica, El Salvador, México, Brasil, Perú, Argentina, Colombia, y Chile, con lo que podemos hacer un amplio recorrido por nuestra geografía.
Desde que la Fundación empezó sus tareas, el año que entra hará 20  años, ha contribuido a cambiar el rostro del periodismo iberoamericano.
No hemos sido ajenos al auge que la crónica ha logrado, y a su justa valoración como un verdadero género literario, recuperando así un terreno histórico, desde los cronistas de indias a los modernistas; a la vitalidad que ha logrado el periodismo de investigación; y a la difusión del concepto del periodismo como un servicio público, y por tanto independiente, todo bajo el afán nunca descuidado de trabajar por la innovación y la renovación urgente del oficio.
Miles han acudido a través de todos estos años a nuestros talleres y seminarios, y centenares han participado en nuestros concursos. Estamos conscientes, como Gabo lo ha estado desde un principio, que la Fundación lo que hace es facilitar herramientas a los periodistas que buscan mejorar sus conocimientos y técnicas para el ejercicio de su oficio. Lo demás queda librado al talento y la disciplina de cada quien.
Igual que ocurre con el novelista, el periodista verdadero nace de esa necesidad íntima y urgente de contar a otros lo que le es singular o extraordinario, y que de otra manera nunca llegarían a saber. Es lo que podemos llamar la vocación. Se tiene o no se tiene. Y el periodista se hace verdaderamente en los rigores y en los desafíos de la práctica, en la calle, en las salas de redacción, entre los instrumentos del oficio, y entre sus riesgos. La grandeza comienza siempre por el riesgo.
Estamos convencidos de que la información libre y veraz, creativa y dinámica, será parte esencial de la sociedad del futuro, y hacia ese futuro es que la Fundación quiere avanzar, proveyendo a los nuevos periodistas dos instrumentos esenciales: uno de ellos es la búsqueda permanente de la excelencia en su trabajo. La pretensión imprescindible de ser los mejores, que debe alentarlos siempre; la nuestra es que se sepa que son los mejores, según la regla de Gabo.
El otro es la coherencia ética que no debe faltar nunca en cada una de las líneas que escriban, que es al mismo tiempo la búsqueda de la verdad sin concesiones al poder, a ninguna clase de poder. Ese zumbido del moscardón del que habla Gabo debe ser siempre inquietante en el oído, y es un moscardón que para volar necesita de alas. No hay ética sin alas para el vuelo.
Asumimos el desafío de los profundos cambios tecnológicos en la comunicación, los de este valiente mundo nuevo que apenas empieza a ser explorado, y por eso es que los premios que por primera vez van a entregarse en su nueva modalidad, toman en cuenta las nuevas plataformas digitales.
Se trata también de hacer que la revolución digital sea a la vez una revolución democrática, que multiplique las oportunidades de informar e informarse. Que los espacios electrónicos que hasta hace poco apenas podíamos imaginar, puedan ser aprovechados de manera atrevida y creativa, y defender al mismo tiempo su libre uso frente a las pretensiones de restringirlos.
Porque otra vez tenemos de frente la vieja lucha entre el arbitrio del poder y la libertad de la palabra, que sin haber terminado aún en el ámbito de los medios tradicionales, hoy se reabre en el de la comunicación digital. Defender la palabra, para que impere el poder de la palabra.
La pregunta clave que debemos plantearnos no es si morirán los medios impresos de información, sino, si morirá el espíritu de libertad de la información, acosado por aquellos que ven en la difusión de las ideas una amenaza, como en el pasado.
Cuando el poder no es democrático busca pretextos para imponerse, alegando con alevosía valores tradicionales que se basan en la defensa de la soberanía, la seguridad nacional, la seguridad ciudadana, la moral, las buenas costumbres, la patria, la religión.
Y peor que todo eso, cuando se trata de imponer a los ciudadanos una ideología única.
Antes fue el espacio de la letra impresa, hoy es el espacio de la red cibernética, que llena de susto a los custodios de la fe única porque se trata del espacio más libérrimo que ha existido nunca, donde campean toda clase de ideas, propuestas e iniciativas.
Que cada quien pueda abrir desde su casa un espacio de opinión con un blog que a la vez genera opiniones de quienes leen, emitir mensajes a través del tuit que convocan a miles, manejar su propia emisora de radio, su propia estación de televisión digital, su propio periódico o revista, publicar un libro volviéndose su propio editor, comienza a ser temido, amenazado y restringido, bajo los mismos viejos alegatos con criterios de abuelitas asustadas o de tías solteronas púdicas calzadas con botas militares.
Mandar a apagar un espacio de información o de opinión en la red, o someterlo a leyes o disposiciones arbitrarias hasta asfixiarlo, es lo mismo que mandar a quemar, como en el pasado, libros y periódicos, o asaltar las salas de redacción.
Uno de los monumentos más impresionantes que he visto nunca, erigido en contra de la intolerancia, está en la plaza de Opera en Berlín, allí mismo donde los nazis quemaron miles de libros. Uno se asoma a una ventana que se abre en el pavimento, y lo que mira en el fondo son estantes vacíos. El vacío es lo único que satisface a la represión contra la libertad. Y está allí inscrita una frase de Heinrich Heine que nunca debemos olvidar: “donde se queman libros se acaba quemando personas”.
Libros, periódicos, revistas, espacios virtuales de información. Todo puede llegar a ser quemado. Todo entra en el ámbito de defensa de la libertad de expresión, amenazada por regímenes de inspiración mesiánica, que convierten la intolerancia en parte esencial de su credo, y persiguen todo lo que se opone a sus dogmas.
Pero hay otra clase de poderes que también nos amenazan, los del crimen organizado, que tampoco toleran a quienes investigan los alcances  cada vez más profundos y disolventes del tráfico de drogas, y de uno de los negocios más inicuos que podemos concebir que es el de secuestrar a los inmigrantes pobres para extorsionar a sus familias; y estos carteles  no sólo amenazan a los periodistas para acallarlos, sino que los asesinan, como podemos verlos con aterradora frecuencia en diversos países de América Latina.
Esos periodistas, muchos de ellos de medios de provincia, si no tienen renombre en su mayoría, tampoco tienen miedo. Y sin esa disposición valiente a cumplir con su oficio, el periodismo concebido en su dimensión ética no existiría.
Y es a ellos a quienes debemos recordar a la hora de vencer las tentaciones de plegarnos a la comodidad de la autocensura, de ceder a las presiones para no escribir lo que debemos, de renunciar a nuestro espacio de libertad frente a las amenazas o halagos.
Por eso, los premios que hoy entregamos no son ni gratuitos en su intención, ni inocentes.
Se premia la calidad, la creatividad, la seriedad a fondo en el ejercicio del oficio. Pero son premios para un periodismo independiente que tiene la valentía de investigar a los poderes públicos y privados, legales e ilegales, que mete el dedo en las llagas de la corrupción y de los abusos, y que busca que nuestras sociedades estén cada vez mejor informadas, y por lo tanto sean más democráticas y tengan mejores posibilidades de desarrollo, de justicia y de equidad.
Queremos darle alas al moscardón.

Fuente: Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano

“Este es el mejor momento para ser periodista”


Discurso de Giannina Segnini al recibir el Reconocimiento a la Excelencia del Premio Gabriel García Márquez de Periodismo.
Agradezco profundamente al Consejo Rector y a la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano este gran reconocimiento que, además de ser un gran honor, implica una tremenda responsabilidad que estoy complacida de asumir.
Deseo aprovechar estos minutos para ser portadora de buenas noticias.
Una sombra de confusión y de temor inyecta pronósticos pesimistas en la discusión sobre la sostenibilidad del periodismo; sin embargo, con total convicción, creo que este es el mejor momento para ser periodista.
Nunca antes tuvimos en frente tantas oportunidades para encontrar y contar historias relevantes, y para difundirlas en tan solo unos segundos por todo el planeta; y nunca antes vivimos mejor coyuntura para apropiarnos del futuro de nuestra profesión e irrumpir como protagonistas en la concepción, la experimentación y la consolidación de nuevos modelos para hacer periodismo.
Cuando empecé mi carrera hace más de 20 años, era imposible revisar cien expedientes impresos de contratos estatales, trabajo necesario para escribir un reportaje. En cambio, este lunes en la tarde, antes de venir a Colombia, mi equipo y yo entrevistamos millones de esos registros en tan solo minutos.
Tres décadas atrás, solo en un capítulo de la serie Star Trek se podía mapear en segundos las especies plantadas en una extensión de mil hectáreas de terreno.
Hoy, si quisiéramos verificar en el terreno la inversión de millonarios incentivos forestales, es cada vez más accesible enviar un dron teledirigido equipado con cámara y GPS, tomar imágenes multiespectrales y levantar una base de datos georreferenciada que revelaría en detalle la densidad y la composición del bosque y, en última instancia, si en verdad se plantaron o se mantuvieron las especies por las que se pagó.
Sin embargo, no nos confundamos; no son los drones, los datos en tiempo real ni las herramientas para procesarlos los que salvarán al periodismo, sino la combinación de esos recursos con las ideas para hacer periodismo de calidad y de impacto social; y la disposición para experimentar y descubrir -de la mano del poder de la tecnología- nuevos modelos que lo hagan sostenible.
La primera gran confusión que provoca miedo consiste en pensar que el periodismo es el que está en decadencia, o que lo está su impacto en la democracia; pero la única entidad agonizante hoy es la industria de los medios como la conocíamos, no el periodismo, que -en medio del ruido moderno- prevalece como una de las únicas disciplinas capaces de revelar verdades ocultas y decodificar fenómenos sociales.
Los periodistas estábamos muy cómodos, desplegando nuestro idealismo y buscando cómo alinearlo al de empresas de medios que se enriquecieron legítimamente durante décadas gracias a su posición hegemónica en el mercado.
Hoy, estos señores están en problemas porque el modelo económico tradicional que conocían se agotó. Muchos están abandonando el barco y buscan réditos en otras actividades lucrativas; otros continúan administrando su decadencia, enfermos de elefantiasis, con atrofiadas burocracias que no reaccionan a la velocidad que demandan los tiempos; y algunos pocos continúan luchando para sostener sus operaciones al tiempo que hacen lo que pueden para reinventarse.
Hace pocos meses, cuando solo faltaba tocar la Communio para culminar el Réquiem, a la industria cenicienta de los medios empezaron a aparecerle príncipes azules: los billonarios de Sillicon Valley, quienes prometen mantener y fortalecer los valores más sublimes del periodismo dinamizando su operación, dispuestos a perder unos cuantos millones en el proceso.
Mientras tanto, la mayoría de los periodistas esperamos como simples espectadores a que alguien más rescate el rancho y nos devuelva la tranquilidad de la quincenodependencia.
Continuamos tecleando las mismas historias y creyéndonos dueños exclusivos del puente que hay entre el conocimiento y “nuestras” audiencias, de “nuestras” fuentes, de “nuestras” interpretaciones y del mediocre lente con el que a veces ojeamos la realidad para contarla encapsulada en hemorrágicos tuits o notitas rápidas.
Este -no la transición de la industria- es el mayor de los problemas. Se nos olvidó quiénes somos y para qué existimos. Olvidamos que somos tercos y apasionados, perspicaces y humanistas; exploradores incansables, dotados de una capacidad particular para afrontar las situaciones más adversas con tal de defender aquello en lo que creemos. Se nos olvidó que somos amantes y guardianes de la verdad y que solo en ella encontramos la verdadera paz.
El miedo y la angustia nos impiden ver la esperanzadora realidad: que el periodismo de calidad nunca ha sido más relevante y necesario; que las democracias actuales lo piden a gritos; que tenemos mucho que aprender, pero también todos los recursos disponibles para hacerlo; que para crecer debemos dejar de divagar como lobos solitarios y trabajar en verdadero equipo entre nosotros y con otras disciplinas que nos tienden la mano, que existe un océano inexplorado de posibilidades para la experimentación de nuevos modelos, y que tenemos el temple y la capacidad para ser protagonistas, no espectadores.
Hoy, muchos de los mejores periodistas de todos los tiempos -acostumbrados a conducirse con sus libretas chorreadas de café en frecuentes citas incógnitas- están aterrorizados y enfurecidos al ver a los jovencitos de las nuevas redacciones hacerlo todo al mismo tiempo: editar videos, mapear, tuitear, storifiar, embeber aplicaciones y hasta programar.
Esos nuevos tecnoperiodistas -algunos sin el rigor, el conocimiento histórico ni la experiencia periodística suficientes- asumieron, sin dudarlo, el reto de generar contenidos multiplataforma. Su llegada intimida especialmente a sus editores, quienes rápidamente los convierten en editores o -como los llaman ahora- “community managers” y los exponen a tomar decisiones soberanas de la agenda noticiosa en línea y dispositivos móviles, como si las publicaciones digitales e impresas tuvieran dos estándares diferentes de credibilidad.
Con la creciente separación de estos dos mundos, las herramientas y los juegos pirotécnicos están prevaleciendo sobre las ideas y el interés social, y ello acrecienta aún más la brecha de desarrollo que siempre ha existido entre el periodismo y la ciencia.
Es que los periodistas solemos llegar 30 ó 40 años tarde a la adaptación de tecnología. Lo que los periodistas hoy llamamos “futuro” es un pasado ya superado para la comunidad científica.
El mejor ejemplo es lo que hoy denominamos “periodismo de datos” y al que calificamos de ser el futuro del periodismo; pero, desde hace más de 40 años, los científicos y las comunidades de inteligencia y de negocios procesan y analizan grandes volúmenes de datos para detectar patrones, tendencias y situaciones atípicas, o para explicar fenómenos y enfermedades, e incluso para anticipar comportamientos.
La buena noticia es que estamos a tiempo de revertir esa brecha si nos atrevemos a experimentar.
Como dice una canción del grupo irlandés U2: la melodía más dulce es la que aún no hemos escuchado. Perdamos el miedo y empecemos a tocar melodías diferentes. No hay nada tan complicado allá fuera que no podamos aprender si nos esforzamos, pedimos ayuda con humildad y empezamos a trabajar en equipo.
Para terminar quiero agradecer a mis padres Martica y Chepito por los valores que me inculcaron, a mis hermanos, a mis queridos primos, sobrinos y amigos, pero sobre todo a mis hijos Carolina, Fiorella y Santiago, por haberme acompañado y apoyado siempre en esta aventura.
También agradezco a los editores de quienes aprendí los valores del periodismo, en especial a Alejandro Urbina, Eduardo Ulibarri y Marcela Angulo; y al periódico La Nación por haberme dado la confianza y el espacio, durante los últimos 20 años, para hacer periodismo de investigación independiente.
A mis queridos compañeros de la Unidad de Investigación: Rigoberto, Ronny, Hassel, Matthew y Mariana, a los compañeros de diseño e infografía, de Sistemas de Información Geográfica y de Inteligencia de Mercados y a todos los que me han acompañado antes, muy en especial al maestro y amigo, Ernesto Rivera, les digo que este también es un reconocimiento para ustedes. Sin su pasión y entrega todos mis esfuerzos hubieran sido en vano.
Fuente: Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano

Periodismo y Pensamiento


La SIP convoca al premio excelencia periodística 2014
Tomado de Reporteros Asociados del Mundo/ Miami. La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) lanzó hoy la convocatoria a su concurso periodístico Premio Excelencia Periodística 2014. En el premio, que se convoca anualmente, participa lo mejor del periodismo continental. Publicaciones impresas y digitales, así como agencias noticiosas, de más de 33 naciones de las Américas y del Caribe postulan sus mejores trabajos en español, portugués e inglés al concurso, cuya fecha de cierre es el 15 de enero del 2014.
Los premios de la SIP constituyen una de las actividades emblemáticas de la organización. “La búsqueda de la excelencia siempre ha sido uno de los objetivos de la Sociedad Interamericana de Prensa. Una prensa seria, responsable y de alta calidad constituye un pilar imprescindible de una sociedad democrática. Precisamente, nuestro premio anual de periodismo promueve esos valores”, comentó Francisco Miró Quesada, de El Comercio de Lima y presidente de la Comisión de Premios. “La respuesta de los periodistas a nuestra convocatoria anual ha sido muy positiva. Cada año tenemos más postulaciones y su valía resulta indiscutible”, concluyó Miró Quesada.
El jurado evaluará los trabajos concursantes y elegirá a los diez finalistas y al ganador en cada una de las 12 categorías. Los ganadores, recibirán certificados y premios en efectivo durante la Asamblea General de octubre en Denver, Colorado. Las categorías son las siguientes: relaciones interamericanas, derechos humanos, cobertura noticiosa, crónica, periodismo en profundidad, fotografía, caricatura, infografía, opinión, diario en la educación, cobertura noticiosa en Internet y cobertura multimedia.
Se otorga, además, el Gran Premio SIP a la Libertad de Prensa a una persona u organización con logros significativos a favor de la causa de la libertad de prensa. Por lo general, los premios consisten en US$2000.00, placas y diplomas.
La SIP es una organización que reúne a más de 1,300 publicaciones, que incluyen editores, directores y otros profesionales que se han dedicado por más de 60 años a defender y nutrir la libertad de prensa en el Hemisferio Occidental.
La convocatoria y reglamento del concurso pueden obtenerse en el sitio web de la SIP, www.sipiapa.com. Para participar no es necesario pertenecer a la SIP.
Noviembre contra la impunidad
Tomado de Reporteros Asociados del Mundo/ Bogotá. El 23 de noviembre se conmemora el Día Mundial de la lucha contra la Impunidad. ”Este día marca el aniversario de la masacre de Ampatuan en el 2009, cuando 58 personas - incluidos 32 periodistas y trabajadores de los medios - fueron asesinados en Filipinas”.
Como en años anteriores, la FLIP se une a esta iniciativa de la red por el Intercambio Internacional por la Libertad de Expresión (IFEX). Por esto, durante todo el mes, la FLIP hará difusión de mensajes, cifras e información en general sobre el estado de la impunidad en casos de agresiones a periodistas en Colombia.
En Colombia, 63 de 142 asesinatos de periodistas han prescrito. Esto significa que, después de cumplidos 20 años desde la fecha de los hechos, el Estado no tiene posibilidades legales de condenar a los responsables. Durante el 2013, prescribieron cuatro casos y queda uno que posiblemente tendrá ese destino el 26 de diciembre.
Por otro lado, el caso de José Eustorgio Colmenares fue declarado crimen de lesa humanidad y por lo tanto, no prescribe. Sin embargo, el caso de Guillermo Cano, que ostenta la misma condición jurídica, ha sido una muestra de que aun con esta figura las investigaciones judiciales no avanzan.
El común denominador de la mayoría de casos prescritos y próximos a prescribir, es la falta de avances en la investigación previa y la identificación de posibles responsables por parte de la Fiscalía. Esto va de lado con una precaria gestión de la información de las autoridades judiciales: según el último informe anual de la FLIP, hay 42 expedientes de asesinatos que no tienen paradero conocido por parte de la Fiscalía, no se sabe qué pasó con ellos y no hay autoridad judicial que se haga responsable. 
En algunos casos en los que parece haber esperanza en la justicia, es cuestionable la lentitud en el trámite de los procesos. Después de seis meses de finalizado el juicio contra Ferney Tapasco y otros, por el asesinato de Orlando Sierra, todavía no existe sentencia; y el juicio contra José Miguel Narváez, por el asesinato de Jaime Garzón, inició pero no reporta mayores avances.
Preocupa también la falta de justicia en otras agresiones contra la prensa. Un ejemplo es la sorprendente decisión de la Corte Suprema de Justicia en la que declaró prescritos algunos delitos por los que se acusaba a Jorge Noguera, ex director del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) por interceptaciones ilegales contra periodistas. Además, durante el 2012 y lo corrido de este año se han reportado 125 amenazas contra periodistas, de las cuales no se conoce ninguna condena a la par que el Estado gasta alrededor de 7 millones de dólares anuales en la protección de periodistas.
La FLIP considera que es necesaria una concientización social sobre las graves consecuencias de la impunidad en las agresiones contra periodistas. Por esta razón, invitamos a hacer difusión de la información que se dará a conocer en redes sociales y página Web de la FLIP durante el mes de noviembre.





Discurso de Ricardo Calderón en los Premios Simón Bolívar


Discurso de Ricardo Calderón en los Premios Simón Bolívar


Bogotá, 29 de octubre de 2013

Nunca me había costado tanto escribir algo. Me gano la vida escribiendo. Pero siempre sobre los demás. Y por lo general los demás no se emocionan mucho con lo que escribo de ellos.
Soy reportero y la reportería brinda satisfacciones personales, pero pocos reconocimientos notorios.
Sobre todo en mi caso. Buena parte de mi carrera la he hecho en la revista Semana en donde entendemos el valor del trabajo en equipo y por eso nuestras investigaciones, reportajes y crónicas no suelen ir acompañadas de ninguna firma. La firma nunca puede mover al reportero. El verdadero combustible del reportero son los resultados.
La última vez que leí algo frente a un auditorio fue hace más de 30 años. Era alumno de primero de bachillerato y la profesora de español me pidió que leyera, con otros compañeros, una cosa absolutamente cliché: 'Desiderata'.
Llegado mi momento me congelé de la punta de la lengua a los pies. El compañero que me seguía en el turno de lectura tuvo que quitarme el papel de las manos y terminar mi parte. Ese día entendí que hablar en público no era mi fuerte. Hoy, después de tantos años, lo estoy reconfirmando.
Estar aquí hablando frente ustedes y recibiendo este premio tiene mucho de ironía. Lo primero que pensé, como muchos de ustedes, es que había que tener más de 50 años para recibir un Vida y Obra. Y que el paso del tiempo debía notarse no sólo en la carrera profesional sino en el cuerpo.
Ustedes pueden decir que es un concepto prejuicioso, y debe serlo. Pero es lo que yo creía.
Por eso cuando Silvia Martínez, desde la dirección del Premio Simón Bolívar, me llamó a comunicarme la decisión del jurado, me atormenté mucho. Puede ser que tenga más obra que vida.
Pero en ese momento, por primera vez, agradecí al cielo el hecho de al menos ser calvo.
Ironía también es que, por algunos minutos, el jurado me obliga a salir de un anonimato que he mantenido por muchísimos años. Y no me siento cómodo en éste ni ningún otro escenario público. Acepto este premio, que me saca de la comodidad de mi cueva, porque sé perfectamente que es un reconocimiento a la labor de docenas de reporteros que poblamos las redacciones y las calles de este país.
Muchos de ellos, especialmente en nuestras regiones, no habrían podido subir a este escenario a recibirlo si se lo hubieran ganado. En este país donde la prensa es acorralada por las presiones de los grupos delincuenciales y los poderes locales y nacionales, soy un privilegiado de estar acá. Por eso este premio no es mío. Es de todos los reporteros.
Venciendo mi natural timidez creo que es importante que las nuevas generaciones de periodistas, que pueden sentir la tentación de navegar sobre el oficio en la comodidad de la tecnología, oigan de mi voz, hoy y aquí, que estoy orgulloso de haber dedicado mis esfuerzos y los de quienes me han recibido en sus equipos, a trabajar en asuntos que han tenido algún impacto positivo en la sociedad.
Hablo de los desmanes en el Caguán. De la cómoda vida de los hijos de los jefes guerrilleros en el extranjero. De los dineros calientes en el fútbol. De los mafiosos que querían ser Pablo Escobar. De los privilegios en las cárceles militares. Del complot de paramilitares para desprestigiar a la Corte Suprema de Justicia. Y de los excesos que protagonizaron los jefes paramilitares en Santa Fe de Ralito.
Pero también de ponerle rostro a algunos de los políticos responsables de masacres y establecer el vínculo entre los episodios de orden público y la política. De igual forma de los acuerdos secretos de funcionarios del gobierno Uribe cuando arrancaba la negociación con los paramilitares. De la infiltración de las autodefensas y narcos en el DAS. Y de lo que el país conoció como el “escándalo de las chuzadas” de ese organismo de inteligencia de la Presidencia de la República.
Dediqué tiempo y energía a desenmascarar a algunos falsos héroes del Ejército que, amparados en sus medallas, fueron los responsables de esa macabra época que se conoce con el nombre de “falsos positivos”. No olvido la manera en que también algunos oficiales de Policía deshonraron el uniforme trabajando al servicio de los delincuentes llegando a torturar inocentes para recuperar botines que pertenecían a la mafia.
Me acuerdo de tantas historias que sé que muchos que terminaron tras las rejas, hoy estarían felices de que no me acordara.
Recuerdo por ejemplo que llegué a Semana después de un puñado de años de trabajar en otros sitios. Entré como periodista deportivo porque mi amigo Hernando Álvarez me dijo que había un cupo en una sección de la que yo solo conocía algo del asunto de la Fórmula Uno.
Era la época de Mauricio Vargas como director y la revista comenzaba a destapar el proceso 8.000.
Era una redacción muy pequeña y faltaba gente porque la realidad oscura del país era enorme para tan pocas manos. Jorge Lesmes y Edgar Téllez lideraban los investigaciones y comenzaron a ponerme tareas que debía cumplir siempre y cuando nunca dejara de entregar los artículos de deportes.
Así fue como terminé escribiendo sobre la Selección Colombia y Juan Pablo Montoya, pidiendo prestada una máquina de escribir en cualquier lugar, y mandando las cuartillas por fax a Fernando Gómez Garzón desde La Macarena, La Uribe, San José de Apartadó, Tumaco, Barrancabermeja o San Vicente del Caguán.
Seguí en esa mezcla de periodista deportivo y reportero de orden público hasta cuando Isaac Lee asumió la dirección y me separó para siempre del “Pibe” Valderrama y de Montoya. Y terminé de lleno en esto. Hoy con el respaldo y el apoyo de Felipe López y Alejandro Santos.
Esa es la historia. O, mejor dicho, una parte de la historia que veo que también la conoce el jurado, que no sé cómo y a qué horas se metió en el archivo de mi vida y esculcó en todos los rincones para decidir que se me entregara este premio que hoy, repito, recibo con profunda humildad y en el entendido de que es un premio para todos los reporteros de este país.
Digamos que soy, a pesar de civil, uno de los soldados desconocidos del periodismo: el desconocido que recibe el premio más conocido de Colombia.
Muchos colegas han caído en estos años. Y otros resisten las amenazas y las presiones de quienes han querido imponer la ley del silencio o del miedo. A todos los tengo en mente hoy.
De nuevo agradezco a Felipe y Alejandro por haber apoyado que esas y muchas otras historias se publicaran. Agradezco al jurado, a los organizadores del premio y a todos los colegas que sientan como suyo este reconocimiento.
Gracias de verdad por dirigir a mí el reflector durante unos minutos. Ahora les ruego que lo apaguen y me permitan volver a lo mío, que definitivamente no es recitar 'Desiderata'.
Muchas gracias.

Y nada pasa...


EL 3 DE MAYO, DÍA MUNDIAL DE LA libertad de Prensa, dijimos en este espacio que la última noticia de esa semana nos ponía casi (y por fortuna casi) de luto: Ricardo Calderón, jefe de investigaciones de la revista Semana, un hombre valiente que descubrió una multiplicidad de entuertos (entre ellos las interceptaciones ilegales que el DAS hizo a los malquerientes del gobierno pasado), había sufrido un atentado frustrado mientras iba al Tolima a hacer su trabajo.
Para entonces Calderón había hecho informes sobre las irregularidades en el centro de reclusión de Tolemaida: militares condenados por graves violaciones de derechos humanos viviendo allá como reyes, en una clara y frentera burla a la justicia de este país, a las víctimas, a la sociedad entera. Y así, mientras estaba en una de sus pesquisas, su carro fue baleado en medio de la carretera, salvándose de la muerte por saltar al borde de ella. El automóvil recibió cinco impactos.
No sobra recordar que el par de sicarios que le dispararon no lo hicieron por coincidencia: lo llamaron por su nombre antes de emprender la balacera, así que tenían muy claro de quién se trataba. Y de ahí para adelante: cómo se ganaba la vida, a dónde se dirigía, cuáles eran sus intenciones de viajar a Girardot y luego a Ibagué. No se necesita ser un genio para saber que a Ricardo Calderón iban a matarlo por su ejercicio periodístico. ¿Dónde está la libertad de prensa si una persona como él no puede desplazarse a plenitud por su propio país para cubrir los temas de los que después informará? Asusta mucho más, dijimos en ese entonces, lo que manifestó Alejandro Santos, director de Semana: “trabaja en temas de denuncias del Ejército”. ¿Quién está, entonces, detrás de todo esto?”. Al sol de hoy, medio año después, no tenemos la respuesta.
Y no somos nosotros, los medios de comunicación, los que debemos darla. Mucho menos podemos ponernos en la labor de juzgar y de hacer conjeturas cuando hay entidades especializadas del Estado que ya deberían haber dado en el blanco. En su momento, por supuesto, se hicieron anuncios grandilocuentes: el mismísimo presidente Juan Manuel Santos emplazó al director de la Policía Nacional para que se hiciera cargo personalmente de la investigación. El ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, dijo en Blu Radio palabras mayores, que sonaban a esperanza: “Si hay miembros de la Fuerza Pública implicados, será doloroso pero tendrán que pagar con todo el peso de la ley”. Palabras, palabras, palabras... Nada pasa.
Ya no es sólo el atentado frustrado del que fue víctima, sino el silencio del Estado, su falta de respuesta. Duele mucho más que la afrenta contra Ricardo Calderón se agrave por no haber justicia en su caso, por no saberse la verdad. ¿Hasta cuándo esperamos, entonces, señores?
Hace ocho días Calderón recibió el Gran Premio a la Vida y Obra Simón Bolívar, una distinción que merece y que en su discurso dedicó a todos los reporteros para que sientan como propio el reconocimiento que él recibió. Habló del anonimato del que salió por momentos a recibir este galardón y cerró pidiendo que apagaran el reflector que le apuntaban esa noche para que pudiera volver a lo suyo.
No podemos, sin embargo —al menos no del todo—, acceder a esa petición. Porque si bien su trabajo muchas veces lo desempeña, como dijo, desde el anonimato, hay quienes andan por ahí siguiéndole la pista, analizando lo que hace, sintiéndose perjudicados por las verdades que revela. Y la única forma que tenemos los periodistas de protegernos de este tipo de embates de la violencia es por medio de la visibilidad. Así que pedimos justicia en su caso. Pronto.


Periodismo y Pensamiento


Periodismo y Pensamiento
¿Callaron a Pirry?
Tomado de “El Muro” de Noberto Patarroyo/ Bogotá. A Pirry todos lo recordamos por su excelente trabajo periodístico, pero es triste saber que ha sido callado. Es más, lo sacaron del aire con su programa de crónicas debido a la fuerte presión que ejercieron algunos poderosos, camuflados entre políticos y empresarios. Con sus denuncias tocó cayos de empresarios y miembros de la Fuerza Pública, quienes empezaron a presionar para sacar su programa del Canal y la verdad es, en contra de la libertad de opinión, que lo lograron. Pirry se convirtió en la piedra en el zapato para algunas personas que tanto daño le hacen a esta sociedad. Preocupa la pasividad del Canal RCN al permitir manoseos al periodismo objetivo y no dan caminos a la libertad de expresión. Te extrañamos Pirry.
“El peor momento para la prensa”: SIP
Tomado de “El Muro” de Norberto Patarroyo/ Bogotá. La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) aseguró que el primer semestre de este año ha sido el peor en cinco años para la prensa en el continente. La advertencia del organismo llegó en medio de la 69 asamblea anual de esta institución que monitorea temas como libertad de prensa y amenazas contra periodistas. En el semestre pasado, 14 comunicadores fueron asesinados en países como Brasil, Guatemala, Haití y Paraguay, por mencionar algunos. De acuerdo con Ricardo Trotti, presidente de la SIP, estos homicidios sucedieron “por denunciar los abusos del poder político y económico o tocar los intereses de los narcotraficantes, abusos e intereses que muchas veces van de la mano”. Trotti agregó que: “La violencia se incentiva por el alto grado de impunidad, producto de poderes judiciales débiles, ineficientes o subyugados al poder, lo que permitió que 17 casos de asesinatos de periodistas prescribieran en Colombia y México después de 20 años sin justicia”. Además de esto, la SIP mira con inquietud varias iniciativas legislativas, además de otros actos emprendidos por varios gobiernos, que pretenden silenciar la libertad de expresión en distintos países del continente. Los delegados de países como Argentina, Ecuador y Venezuela hicieron énfasis en que detrás de varias acciones de estos gobiernos está la intención de controlar a la prensa independiente. Entre los métodos utilizados está el control o intimidación a los anunciantes o la compra de medios de comunicación para, en últimas, producir información a favor del Estado.
Arresto del gobernador Francisco Gómez no elimina amenazas en contra de periodistas.
Tomado de “El Muro” de Norberto Patarryo/ Bogotá. En carta dirigida al presidente Juan Manuel Santos, al Fiscal General de la Nación, Eduardo Montealegre y al Director de la Policía Nacional, Mayor General Rodolfo Palomino López, “Reporteros sin Fronteras”, solicitó de manera urgente la intervención para garantizar la seguridad de los periodistas Claudia López, Gonzalo Guillén, León Valencia y Ariel Ávila. Esta petición no sólo incluía su protección física, sino que se hiciera justicia por los graves hechos que estos periodistas dieron a conocer en el ejercicio de su profesión. Estos actores de la información denunciaron la infiltración de paramilitares y narcotraficantes en ciertos engranajes del poder. Los comunicadores denunciaron los nexos que tiene el gobernador de La Guajira, Juan Francisco ‘Kiko’ Gómez con una Bacrim liderada por el narcotraficante Marcos Figueroa. El arresto del gobernador el 12 de octubre pasado, por motivos diferentes a los mencionados, no elimina el riesgo al que están expuestos los periodistas, a corto o medio plazo. “A la investigación de los funcionarios debe sumarse la de todas aquellas personas relacionadas con amenazas y planes de asesinato de periodistas, evitando así que prevalezca la impunidad en este tipo de delitos contra el derecho a la libre expresión”, aclara la carta de “Reporteros sin Fronteras”.
Las 10 características del buen periodista
"Un periodista deportivo atrincherado en las filas de un equipo, y dispuesto a aplaudir sus acciones, mal puede reconocer la verdad de los otros".

Por: Javier Darío

Tomado de Reporteros Asociados del Mundo/ Bogotá. Periodismo deportivo de calidad ha acudido al Consultorio Ético online de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano para conocer la opinión del experto que lo dirige, el profesor colombiano Javier Darío Restrepo, sobre la medición ética del ejercicio del periodismo deportivo actual.

Más concretamente, le hemos interrogado sobre la actitud y la conducta de ciertos informadores que llegan a establecer una relación de peligrosa proximidad con sus fuentes más habituales, en este caso deportistas, entrenadores, agentes o directivos de clubes; y que en ocasiones se muestran incapaces de discernir entre trabajo y amistad para mantener la imparcialidad.

¿Hasta qué punto cabe calificar de "periodístico" aquello que es decididamente parcial y servil hacia unas fuentes determinadas? ¿Acaso uno puede hacer periodismo con la camiseta de su equipo favorito puesta?¿Cómo repercute todo ello en la credibilidad del profesional y de su medio de comunicación ante los ciudadanos?

He aquí la pregunta enviada al referido consultorio y la respuesta argumentada de Javier Darío Restrepo:

- ¿Desde un punto de vista ético es reprobable que periodistas aplaudan a un deportista o entrenador al anunciar su retirada en una rueda de prensa?

- Cuando el periodista se alindera o atrinchera, disminuyen su credibilidad y sus posibilidades de influencia. A veces en las normas de los códigos, o en las de los Manuales de Estilo, se enfatiza en la necesidad de mantener una posición imparcial, por dos razones:

1. Porque así se puede acceder a la verdad de los hechos. Un periodista deportivo atrincherado en las filas de un equipo, y dispuesto a aplaudir sus acciones, mal puede reconocer la verdad de los otros equipos; lo mismo le sucede a quien se alindera del lado de un político, de un gobernante o de sus programas porque se predispone a mirar hacia uno u otro lado y a ignorar o a mirar mal al otro lado, y por consiguiente estará más dispuesto para la propaganda que para la información.

2. Porque se afectan la credibilidad y el buen servicio del medio de comunicación. El medio que se deja rotular como el medio de un equipo, o de un gobierno, o de un político, pierde la confianza y la lealtad de la ciudadanía que no está de acuerdo con esa facción. El ideal profesional y comercial de un medio es que pueda ser tenido como un medio para todos. Esa universalidad es conveniente comercialmente, pero sobre todo, profesionalmente porque permite hablar en el lenguaje y sobre el interés de todos, que es el objeto de la palabra y de esta profesión de la palabra, que es el periodismo.

Documentación

La imparcialidad se puede malinterpretar si se considera un objetivo en sí misma. La imparcialidad debería significar que el periodista es fiel a los hechos y a la comprensión que el ciudadano debe tener de ellos y no debería significar: “¿estoy siendo imparcial con mis fuentes para que ninguna de ellas se sienta agraviada? Tampoco debería implicar que el periodista pregunte: “¿y mi artículo parece imparcial?". Estas son valoraciones subjetivas que pueden apartar al periodista de la necesidad de hacer cuanto sea posible por verificar su trabajo.

Tras escuchar y estudiar las ideas de periodistas, ciudadanos y otras personas que han reflexionado sobre el periodismo y la información, empezamos a vislumbrar un conjunto de conceptos que forman las bases de la disciplina de verificación. Estos conceptos constituyen los principios intelectuales de una ciencia de la información:

a)     Nunca añadas nada que no esté.
b)     Nunca engañes al lector.
c)     Sé lo más transparente posible sobre tus métodos y motivos.
d)     Confía en tus propias investigaciones.
e)     Haz profesión de humildad.

Bill Kovach y Tom Rosenstiel en Los elementos del periodismo. Ediciones el País, Bogotá 2003. P. 108-109.

Domingo de la Espriella


Periodismo y Pensamiento

Toda una historia para contar

Por  Carlos J Murcia


Domingo de la Espriella

Tomado de Reporteros Asociados del Mundo/ Bogotá. Domingo de la Espriella es un veterano periodista, uno de los mejores que la radio colombiana ha tenido, tal vez sin temor a equivocarme, un estudioso de los temas económicos, hoy cuenta su historia de vida, que muy pronto será plasmada en un libro.  De la Espriella por culpa de una trombosis se encuentra en una silla de ruedas, pero a pesar de ello, no deja de escribir, ni de vender su producto el café “Don Domingo”. El periodista con tesón y con ánimo de lucha sale adelante pese sus dolencias

¿Para usted que es el periodismo?

Es la forma más divertida de ser pobre.

¿Por qué lo dice?

Porque trabajas con el good will y te pagan con good will

¿Cómo inició usted su trabajo como periodista?

Corrigiendo crónicas de los corresponsales de provincia en el periódico el Tiempo.

¿Y qué pasó ahí?

Leí mucho hasta que me nombraron corresponsal.

¿Cuál fue su primera crónica?

Una historia inventada que me pidió Fernando Garavito para ver cómo estaba de redacción.

¿Qué se inventó?

Un cuento de cómo salvó Superman a Luisa Lane, en metrópolis

¿Por qué lo sacaron?

Por dejar abandonada la oficina en medio de una chiva importante y venirme para Bogotá.

¿A qué se vino a Bogotá?

Reunirme con mis amigos del movimiento hippy.

¿Qué le dijeron?

Don Hernando Santos se puso furioso porque yo me trabe para coger valor y entrevistarlo.

¿Cómo fue el episodio de porro?

Me fui para el pasaje de los hippies en chapinero y compre marihuana y luego me fui para el centro al periódico.

¿Y se presentó ante el director?

No el director era Roberto García Peña,  Hernando Santos era jefe de redacción.  Pero la gente era tan conservadora que a Gonzalo Arango lo echaron por escribir la palabra pedo en un editorial.

¿Cómo fue su paso a la radio?

Conocí un gran amigo en el bachillerato nocturno que se llama Guillermo Rodríguez y ahora es cronista taurino y me dijo que Caracol necesitaba un periodista y me presentó a Timoleón Gómez Pachón y en breve yo ya estaba en Caracol.

¿Ahí hasta cuando se quedó?

Dos años.

¿Cuál fue el motivo de su salida?

Porque me molestó que el presidente de la ANDI, Luis Prieto Ocampo, me envió un tiquete de avión para que fuera a su asamblea en Cartagena y se apropió de él el otro director que era Darío Hoyos Hoyos.

 ¿Supieron que ese había sido el motivo de su salida?

Si lo dije en mi carta de renuncia

¿Ya cómo fue su etapa en Todelar?

18 años largos de contar pero también estuve en RCN y radio Sutatenza

¿Ahí conoció a Juan Gossaín?

Yo entré una semana antes que juan y después compartimos momentos muy gratos.

¿Y qué pasó en RCN brevemente, y por qué se sale?

Hice muchos amigos pero había cierta agresividad de personas que seguramente se sentían heridas de mi éxito.

¿Cómo entró a Todelar?

Conocí en la época que cubrí el congreso a un gran amigo Jaime Zamora Marín y el me llevó como parte de su equipo.

¿Un breve recuerdo que lo haya marcado en Todelar?

Haberme metido debajo de un escritorio porque un torpedo de las Farc explotÓ a menos de un metro mío el día de la posesión de Uribe Vélez en el palacio de Nariño.

 ¿Qué periodistas y reporteros le gusta actualmente?

 Para mí el mejor reportero de hoy es Antonio José caballero y la mejor entrevistadora Isabela Santodomingo

Hoy en día pasas por un momento crítico de salud, ¿Cómo lo ha venido superando?

 Después de más de cincuenta años de ateísmo reticente, he vuelto a tener vida espiritual.

¿Cuéntenos un poco que fue lo que le dio?

Una trombosis y una enfermedad que se llama ELA me volvió como un chino chiquito no puedo bañarme ni hacer mis necesidades solo además perdí el control de los esfínteres.

¿A pesar de su enfermedad, escribe y vende su tradicional café?

Claro un amigo muy querido me regalo un programa de computador en el que se habla y el lenguaje aparece escrito y eso lo hago en un computador que me donó la Asociación de Periodistas Económicos y distribuyo café don Domingo.

¿Todo eso lo contará en un libro?

En esas estoy.

¿Cómo se llamará su libro?

40 años de cargaladrillismo.

Finalmente usted que ha sido un experto periodista en temas del Café, ¿cómo ve la crisis cafetera?

Lo que dice mi tostador preferido es por favor déjennos trabajar, los obstáculos puestos por el mercado internacional no son culpa nuestra.

¿Cómo le gustaría que a usted lo recordaran en los medios de comunicación?

El recuerdo me lo han dado en vida nunca había visto un gremio más solidario que el mío desde que me enferme

Usted fue amigo personal de Juan Manuel Santos hoy Presidente de la República, ¿Qué le pediría si lo tuviera de frente?

Que no se deje joder en eso de la paz y siga como va por ese lado. Porque puede dejar una gran herencia a mis hijo y mis nietos.

¿Y a nivel personal que le solicitaría?

Nada que yo no pueda ganar con mi esfuerzo

¿A quiénes le gustaría agradecer por el apoyo que le han brindado?

A mis padres por la educación que me dieron y a los cientos de amigos que han aparecido de repente


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